Bolero, el molino de viento de Consuegra

Molinos de viento de Consuegra

Sobre el coqueto pueblo de Consuegra en la provincia de Toledo se alza el Cerro Calderico, un rincón de vistas privilegiadas donde once molinos de viento y un castillo vigilan sin descanso la estepa manchega. El más antiguo data del siglo XVI y el más moderno del XX, manteniendo cuatro de ellos su maquinaria en perfecto estado. Se trata de uno de los conjuntos mejor conservados de España.

El molino Bolero, de los más jovenzuelos, es el encargado de darnos la bienvenida. Nos invita a explorarlo, a recorrer sus dos pisos y a conocer su ancestral, que no oxidado, funcionamiento. A pie de calle encontramos la primera estancia, que actualmente acoge la oficina de turismo de la localidad. Allí podrás adquirir tu entrada para ascender al siguiente espacio, cuya función era la de almacenar los aperos del molinero y los sacos rebosantes de grano. Continuando la marcha a través de la estrecha escalera que atraviesa las entrañas de Bolero alcanzamos la última estancia, la más importante, pues alberga su corazón, la maquinaria. Un lugar con encanto, realmente mágico.

Molinos de viento de Consuegra

Molinos de viento de ConsuegraMolinos de viento de Consuegra

Molinos de viento de Consuegra

Un vídeo explicativo rodado en el cercano molino Sancho nos ayuda a entender mejor su funcionamiento y las distintas partes que lo conforman. Así, encontramos la caperuza o estructura superior, que da cobijo a la maquinaria. También las aspas, que cubiertas con telas o lonas giran gracias a la fuerza del viento transmitiendo energía a un eje central. Allí aguarda la rueda Catalina, formada por 40 muelas que engranan haciendo rodar las dos enormes piedras que trituran el grano hasta transformarlo en harina.

El trabajo de molinero requería un gran esfuerzo físico. Una de sus principales tareas diarias era la de orientar las aspas hacia la dirección en la que soplaba el viento haciendo uso del palo de gobierno, situado en el área exterior del molino. Para conocer su dirección recurrían a los ocho ventanucos dispuestos a lo largo de la caperuza, cada uno de los cuales se corresponde con uno de los ocho vientos que soplan en la zona y que podemos identificar gracias a unos paneles de madera: Cierzo, Toledano, Ábrego, Ábrego Hondo, Solano, Matacabras, Levante y Villacañas. Además nos regalan estampas como ésta.

Molinos de viento de Consuegra

Siguiendo el camino que recorre el cerro dejamos atrás a Bolero y nos topamos con sus diez hermanos, todos ellos apodados con guiños al Quijote: Mambrino (hoy, tienda de recuerdos), Sancho, Vista Alegre, Cardeño, Alcancía, Chispas, Caballero del Verde Gabán, Rucio, Espartero y Clavileño. Entre ellos se emplaza el Castillo de la Muela, que comenzó a construirse a mediados del siglo X, durante la época de esplendor del Califato de Córdoba. Te recomiendo visitarlo, pasear por sus murallas y adentrarse en su patio de armas, aljibes, ermita, sala capitular y nave del archivo, entre otras estancias.

Aprovecho para contarte que con motivo de la Semana Santa, entre los días 15 y 28 de marzo pueden disfrutar de las II Jornadas de tapas y menús de Cuaresma de Consuegra. Echa un ojo a los distintos bocados que han elaborado para evitar “la tentación de la carne”. Podría ser un buen momento para organizar tu visita. ¡No te vas a arrepentir!

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